Latinas luchando contra las probabilidades del cáncer del cuello del útero o cervix
"Pero las mujeres como Guillen, las cuales dudan buscar ayuda, representan una barrera difícil para los doctores que combaten con una enfermedad que afecta desproporcionadamente a los hispanos y se mantiene como una de las causas primordiales de muerte dentro de la población femenina en países pobres."

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Muchas no quieren o no se hacen un examen del cuello del útero
por Tal Abbady, South Florida Sun-Sentinel

Julio 2, 2006

Cuando Victelia Guillen entró a una clínica el verano pasado, el dolor que le había empezado hace un año atrás corría por todo su cuerpo. Días después tenia malas noticias. Doctores en la Clínica Caridad, un centro de salud al oeste de Boynton Beach que sirve a hispanos de bajos recursos, diagnosticó a Guillen, 52, con cáncer avanzado del cuello del útero.

Sin seguro médico y con miedo a los doctores, la madre Guatemalteca con 10 hijos nunca había tenido un examen de papanicolau – un procedimiento que ha reducido dramáticamente los índices del cáncer del útero durante los últimos 50 años en los Estados Unidos. Hoy en día, el cáncer del útero es curable si se detecta a temprana etapa. Pero las mujeres como Guillen, las cuales dudan buscar ayuda, representan una barrera difícil para los doctores que combaten con una enfermedad que afecta desproporcionadamente a los hispanos y se mantiene como una de las causas primordiales de muerte dentro de la población femenina en países pobres.

Las mujeres hispanas, de las cuales un tercio no tienen seguro médico, tienen un índice de cáncer del útero más alto que cualquier otro grupo étnico, de acuerdo al Instituto Nacional del Cáncer. Tienen el segundo índice más alto de muerte de cáncer del útero después de la mujer negra.

Gardasil, una vacuna aprobada por el Departamento de Alimentos y Drogas (FDA, siglas en ingles, en junio, protege a las jóvenes y mujeres contra derivaciones del virus humano de papilloma, o VHP, que causan muchos de los cánceres de la cervix. Un panel Federal recomendó el jueves que los doctores vacunen como rutina a niñas de 11 y 12 años de edad. El panel también votó por incluir a la vacuna en un programa de vacunación para niños sin seguro médico.

La vacuna de la compañía Merck es considerada como una Victoria para la medicina preventiva. Pero el pobre acceso a cuidado médico, tabús culturales acerca del sexo y una resistencia a visitar al médico continúan siendo barreras en la lucha contra el cáncer del útero entre Latinas.

”Cuando le dije a mi madre que tenía cáncer del útero, se puso a reír”, dice Guillen, la cual sigue enferma aunque tiene meses recibiendo quimioterapia. Su enfermedad provocó vergüenza e incredulidad entre su familia. “Tiene 74 años, y nunca se a examinado.”

Antes de su enfermedad, Guillen, de Lake Worth, nunca visitó a un ginecólogo, lo cual es típico entre las mujeres como ella en Guatemala. Ella se mudo a los Estados Unidos hace siete años, dejando atrás a sus hijos, con edades entre los 10 y 30 años, en el estado de Huehuetenango, conocido por sus abundantes cosechas de maíz.

En Condado de Palm Beach, ella ha pizcado chiles en una finca y empacado plantas en un vivero. Cuando sufrió los primeros dolores, los combatió con indiferencia y rezos. Guillen no tenia seguro médico y no vio otra alternativa. El dolor se intensificó, la hizo vomitar y finalmente le causo una caída repentina en el trabajo.

Los doctores de la Clínica Caridad la diagnosticaron y se las arreglaron para que ella recibiera un tratamiento gratis. Uno de sus hijos se mudo a Lake Worth de Huehuetenango para ayudarle durante su convalecencia.

“Nunca fui al doctor antes de esto porque nunca sentí que tubiera algo malo”, dice Guillen. “En Guatemala, solo los que tienen dinero reciben chequeos médicos. Los demás no lo hacemos. Cuando fui a la clínica, nunca pensé que me dirían que tenía esta enfermedad.”

Como Guillen, el 35 por ciento de los hispanos en los Estados Unidos no tienen seguro médico, comparado con el 11 por ciento de blancos no-Hispanos. Este índice y la indiferencia por visitar al doctor para recibir chequeos regulares son obstáculos para los doctores.

“Mi propia madre no va al doctor a menos que este enferma,” dice Hector Tarraza, Jefe de Obstetricia y Ginecología en el Centro Médico Maine en Portland y miembro de la Fundación Ginecológica de Cáncer en Chicago. “Es un patrón aceptado. No existe el concepto de chequeos de prevención. Los hispanos piensan que los doctores solo se visitan cuando “hay un problema,” dijo el puertorriqueño.

El resultado, con una enfermedad tan peligrosa como el cáncer del útero, el cual no tiene síntomas durante sus primeras etapas, es de que muchas mujeres aparecen en el consultorio médico cuando el cáncer se ha propagado por todo el cuerpo y la sobre vivencia esta en duda. Esta realidad se puede evadir, dicen los expertos, en un país en el cual más del 90 por ciento de este cáncer es curable si se detecta temprano.

La incertidumbre acerca de los exámenes papanicolau mantiene a las mujeres lejos del ginecólogo, los expertos dicen, aun en áreas en las cuales los programas de salud pública ofrecen exámenes gratis.

“Muchas mujeres tienen concernientes acerca del examen pélvico. Sienten que es una violación, y esto es un gran obstáculo si se quieren conseguir muestras,”dijo Joseph A. Lucci, jefe de la división de oncologia ginecológica de la Universidad de Miami.

Para evadir estas barreras, los investigadores de la Universidad están desarrollando un instrumento para que las mujeres mismas puedan hacerse el examen en sus hogares. Pero el instrumento en forma de tampón tiene sus limitaciones como instrumento preventivo contra el cáncer, dice Lucci, y por eso la comunidad necesita trabajar más duro para conseguir que las Latinas visiten al médico.

Trabajar para desmentir los mitos y miedos es la mitad de la batalla.

“Las Latinas no están supuestas a conocer a su cuerpo,” dijo Ysabel Durón, la fundadora de Latinas Contra Cáncer en California. “Hay todo un tabú alrededor de poder entablar conversaciones acerca del sexo. Mujeres jóvenes y casadas están siendo infectadas con el VHP por su pareja, pero sería todo un trastorno si los hombres Latinos hablaran acerca de sus amantes y la necesidad de usar condones.”

Ellen Feiler, directora del programa de educación de salud pública del Departamento de Salud del Condado de Brower, dijo que hay pacientes hispanas que no se hacen exámenes preventivos o buscan tratamiento porque sus maridos se los prohiben.

“He tenido clientes que me han dicho que su pareja no quiere que le hagan exámenes médicos,” dijo Feiler. “Cuando son diagnosticadas con un cáncer avanzado y necesitan una histerectomía, el marido les dice “De ninguna manera que vas a hacer eso, porque la presunción es de que si a la mujer le remueven la matriz ya no puede tener sexo con su pareja.”

Para salvar vidas, grupos comunitarios han planificado campañas de publicidad diseñadas al estilo de la telenovela Latina.

Redes En Acción, un grupo de abogacía e investigaciones, usará a grupos de enfoque, libros ilustrados, comerciales en la radio y televisión de habla hispana para educar a los Latinos acerca de cómo examinarse para detectar el cáncer de la cervix, del seno y del colón.

La campaña se lanzará en el 2007 en Miami, Houston, San Antonio y otras ciudades con grandes poblaciones de hispanos. El Centro de Cáncer del Instituto Nacional de Cáncer planea educar a las trabajadoras del campo en Homestead y Orlando acerca de cómo examinarse contra el cáncer del seno y del cuello uterino.

Guillen sonríe cuando habla acerca de sus hijas, edades 10, 16 y 22 en su tierra natal. Espera que se salven del mismo destino. “Yo llevaría a que mis hijas se vacunaran. Pero no hay vacunas en Guatemala,” dijo ella.

Ella sabe que su propia batalla con el cáncer del útero ya no tiene solución.

“Dios nos da vida,” dijo ella. “Solo el sabe cuando nos las quita.”