por Jane E. Brody
Mickey Martinez era un vigoroso hombre de 64 años con una simpática sonrisa y un impactante juego de tenis. Con fluidez en cuatro idiomas, dedicó su vida profesional al servicio público y su vida personal a ser un buen marido, padre, abuelo y vecino.
Aunque visitaba a su doctor con regularidad, su doctor nunca le prescribió una colonoscopía, un examen rutinario del colon y el recto que puedo parar el cáncer, muchas veces antes de que comience.
La American Cancer Society (Sociedad Americana de Cáncer) recomienda el examen a la edad de los 50 años y otra vez a los 60 años. Pero una vez que Martinez se dio cuenta que su sistema digestivo no estaba funcionando como debía y se sometió a la colonoscopía, ya era muy tarde. Su hígado ya había sido invadido por el cáncer del colon.
Un fuerte y saludable hombre, Martinez se recuperó rápidamente después de dos operaciones significantes, toleró tres años de quimioterapia, mejor de lo que muchas personas se recuperan de una gripe, y continuó ganando torneos de tenis. Pero eventualmente el cáncer se llevo la última victoria.
La mayoría de los canceres del colon surgen como un pólipo adenomatoso. Típicamente se toma como 10 años para que un pólipo benigno se haga canceroso, y el remover dichos pólipos por medio de la colonoscopía puede parar cualquier tipo de formación cancerosa. Exámenes más frecuentes – por lo menos, una vez cada dos años – se recomiendan para cualquier persona que ha tenido pólipos o cáncer del colon y para aquellos parientes cercanos que han tenido la enfermedad.
Aunque atrae menos atención que los canceres de la próstata o del seno, el cáncer colorectal es el cáncer - no relacionado con el cigarro/cigarrillo - que causa más muertes entre la población Americana. Es el tercer tipo de cáncer más común y la segunda causa de muertes cancerosas. Este año, la sociedad contra el cáncer predice, que cerca de 145,290 casos serán diagnosticados y 56,290 personas morirán de él.
Ambas estadísticas representan muertes en vano: Esta enfermedad es casi siempre prevenible y, si es diagnosticada a tiempo, casi siempre es curable, con cirugía.
Menos de un tercio de los americanos sobre los 50 años han tenido una colonoscopía, el examen que puede derrotar este cáncer encontrando los pólipos que alientan a esta enfermedad.
Las excusas hechas para evadir este examen – miedo de ser incomodado, costo, inconveniencia, vergüenza – son, tontas. A los 63 años, yo recientemente me hice mi segunda colonoscopía. Fue un procedimiento de rutina hecho bajo anestesia, y mi colon salió completamente saludable.
Aunque la colonoscopía no es mi examen medico favorito, no es tan difícil como muchos lo creen.
Lo más inconveniente es la preparación – un lavado completo de los intestinos para que el gastroenterólogo pueda tener una vista clara del forro del intestino mayor.
Para mi primer examen hace cinco años, solo podía ingerir líquidos claros y gelatina por un día y tuve que consumir un galón de una bebida laxante, manteniéndome cerca del inodoro por varias horas.
Pero para mi segundo examen, mi pre-dieta incluyó yogur y helado (sin pedazos), que calmaron mi hambre, y el lavado fue estimulado por un vaso con un líquido salado al mediodía.
El examen en sí, consiste de la inserción de un tubo flexible, largo y delgado con una lucecita como cabeza para que el doctor pueda ver el forro entero del colon y el recto en una pantalla.
Si se detecta un área sospechosa, un instrumento de biopsia se hilvana dentro del tubo para recolectar un pedazo del tejido fino.
Recientemente, ha habido mucha publicidad a lo que se le llama colonoscopía virtual – un examen hecho por medio de tomografía computarizada (o, a veces, un MRI (imagen de resonancia magnética)).
Como no se inserta ningún tubo, no hay incomodidad o necesidad para ser anestesiado. Pero si se sospecha alguna anormalidad, se tendrá que llevar acabo una colonoscopía regular.
Jane E. Brody escribe acerca de la salud para el New York Times.